02 Abr Fuencaliente me enseñó a tejer algo más que piezas: una comunidad
Nací en Gran Canaria, pero hace casi 16 años Fuencaliente me acogió y, desde entonces, es mi casa. Aquí encontré calma, inspiración y una forma de mirar la vida más despacio, más conectada con lo esencial.
Hace poco más de un año decidí emprender. Quise dar valor a lo que hacía con mis manos, pero también a todo lo que hay detrás de cada puntada. Porque, aunque creo complementos hechos a mano, mi proyecto va mucho más allá de una pieza artesanal.
Para mí, este proyecto habla de desconectar del ruido del día a día, de volver a encontrarnos con nosotras mismas y de descubrir que, a veces, algo tan sencillo como sentarse a tejer puede abrir espacio para compartir, conversar y conectar.
Poco a poco, casi sin buscarlo, he visto cómo alrededor del ganchillo se ha ido formando algo muy especial: una comunidad. Personas que llegan sin conocerse y que terminan conectando, riendo, aprendiendo y llevándose mucho más que un trabajo hecho a mano.
Eso es lo que da sentido a lo que hago. Tejer, sí, pero sobre todo crear vínculos entre personas a través de algo tan bonito como el ganchillo.
Y si has llegado hasta aquí, de alguna manera, ya formas parte de ello.