11 Dic Cuando la tradición se convierte en pasarela
El pasado mes de noviembre, un lugar cargado de historia y espiritualidad en el municipio de Fuencaliente de La Palma se convirtió en un escenario insólito y lleno de emoción: la Iglesia de San Antonio Abad se transformó, por una tarde, en una pasarela de moda artesanal.
Este emblemático templo, declarado Bien de Interés Cultural y testigo de siglos de vida comunitaria en el sur de la isla, dejó sus bancos y su solemne silencio para vestir de color y creatividad un evento que unió tradición, expresión artística y solidaridad.
La iniciativa, impulsada por Betsaida Jorge, artesana y formadora apasionada por la cultura hecha a mano, reunió a las mujeres del Club del Enganche, quienes desfilaron con las piezas que han creado con dedicación y cariño durante meses. Cada prenda —tejida, bordada o confeccionada minuciosamente— fue un símbolo de identidad y esfuerzo, lucido con orgullo en el pasillo principal de la iglesia, entre velas, flores y emoción compartida.
Pero este desfile no fue solo una muestra de talento: tuvo un profundo sentido comunitario. El objetivo fue recaudar fondos mediante donaciones voluntarias para apoyar la labor diaria de la parroquia, fortaleciendo los lazos entre arte, tradición y acción social.
Durante la tarde, más de ochenta personas acompañaron a las protagonistas, celebrando no solo la moda, sino también la fuerza del trabajo colectivo. “Ayer tejimos mucho más que prendas: tejimos unión, emoción y solidaridad”, expresó Betsaida, reflejando el espíritu que impregnó el encuentro.
El Club del Enganche, que nació en febrero con apenas quince participantes, hoy reúne a más de treinta mujeres repartidas en varios grupos gracias a la colaboración con distintos centros educativos del municipio. Se ha consolidado como un espacio de aprendizaje, encuentro y apoyo mutuo, donde cada puntada suma y cada creación cuenta una historia.
La jornada concluyó con una merienda compartida, música, risas y la satisfacción de ver cómo la artesanía puede convertirse en un puente para unir a toda una comunidad. Porque, en cada hilo, también va un gesto de amor hacia los demás.
